Al campanario se accede desde la base por el interior de la iglesia. Enseguida encontramos la puerta de entrada al coro. Siguiendo nuestra ruta, la escalera se estrecha recogiendo la forma octogonal de la torre hasta llegar al habitáculo de las campanas.

El campanario acoge dos campanas:

  • La pequeña, de Santa Ana, que aún conserva su original melena de madera, de bello torneado, ya resentida en el eje y con pérdida de material visible.
  • La mayor, de Santa Bárbara, cuya melena fue hace unos años, sustituida por una caja de hierro rellena de cemento, con una sana intención de conservación, pero desafortunada para el sonido. Se puede leer la siguiente inscripción: “SANTA BÁRBARA ORA PRO NOBIS AÑO DE 1856”

Pero las campanas tienen un sentido mucho más profundo que de los materiales propiamente dichos de que están construidos, incluso de su sonido, siempre y cuando se oigan.
El toque de las campanas, con sus tres toques, anuncian la misa .También se tocaban para anunciar una defunción.
El bandeo de las campanas por los mozos del pueblo era una señal de fiesta, de júbilo y de acompañamiento a la procesión y salida de nuestro patrón San Bartolomé.
Me imagino que tocarían las campanas cuando el pueblo se viera amenazado por algo, bien un incendio, bien una invasión enemiga, un desbordamiento del río para avisar a los pastores disgregados por el término con sus ovejas.
Así pues, la vida de un pueblo ha ido e irá pasando al sonido de sus campanas.

D. Alfredo y Mª Pilar